Datos y cifras
- La peste es una enfermedad causada por la bacteria Yersinia pestis, una bacteria zoonótica que suele encontrarse en pequeños mamíferos y en las pulgas que los parasitan.
- Las personas infectadas por Y. pestis suelen presentar síntomas tras un periodo de incubación de uno a siete días.
- La peste bubónica es la forma clínica más frecuente de peste. Se caracteriza por una inflamación dolorosa de los ganglios linfáticos, que reciben el nombre de «bubones». Las formas menos frecuentes aunque graves de la peste incluyen la peste septicémica y la peste neumónica.
- La peste se transmite entre animales y humanos a través de la picadura de pulgas infectadas, el contacto directo con tejidos infectados y la inhalación de partículas respiratorias infectadas.
- La peste puede ser una enfermedad muy grave para el ser humano; la tasa de letalidad de la peste bubónica oscila entre el 30 % y el 60 %, mientras que la peste neumónica y la septicémica siempre son mortales si no se tratan.
- El tratamiento con antibióticos es eficaz contra la bacteria de la peste, por lo que el diagnóstico y el tratamiento precoces pueden salvar vidas.
- La peste humana sigue siendo endémica en varios países. Durante el periodo 2019–2025, la mayoría de los casos notificados a la OMS se produjeron en Madagascar y en la República Democrática del Congo.
Panorama general
La peste es una enfermedad infecciosa causada por Yersinia pestis, una bacteria que suele encontrarse en pequeños mamíferos y en las pulgas que los parasitan. La transmisión entre los animales se produce a través de las pulgas. El ser humano puede contaminarse por:
- la picadura de pulgas infectadas;
- contacto directo con líquidos corporales infectados o materiales contaminados;
- la inhalación de partículas respiratorias de pacientes con peste neumónica.
La peste es una enfermedad muy grave para el ser humano, sobre todo cuando la bacteria se propaga por el torrente sanguíneo (peste septicémica) o infecta los pulmones (peste neumónica). En ausencia de tratamiento, su tasa de letalidad oscila entre el 30 % y el 100 %. Las formas neumónica y septicémica son invariablemente mortales si no se tratan pronto.
La peste neumónica es especialmente contagiosa y puede desencadenar epidemias graves por la transmisión entre personas a través de partículas respiratorias.
A lo largo de la historia, la peste ha provocado grandes pandemias con una elevada mortalidad. En el siglo XIV se la conoció como «peste negra» y provocó la muerte de más de 50 millones de personas en Europa. Hoy día, la peste puede tratarse fácilmente con antibióticos y aplicando las precauciones habituales para evitar la infección.
Tipos de peste
Hay tres formas clínicas de peste, en función de la vía de infección: bubónica, neumónica y septicémica.
- La peste bubónica, provocada por la picadura de pulgas infectadas, es la forma más frecuente. El bacilo de la peste, Y. pestis, entra en el organismo por la picadura y se desplaza por el sistema linfático hasta el ganglio linfático más cercano, donde se multiplica. El ganglio linfático inflamado, tenso y doloroso se denomina «bubón». En las fases avanzadas de la infección, los ganglios linfáticos inflamados pueden convertirse en llagas abiertas supurantes. La peste bubónica raramente se transmite entre personas. Sin embargo, puede evolucionar y llegar hasta los pulmones, causando peste neumónica, o al torrente sanguíneo, causando peste septicémica.
- La peste neumónica, o pulmonar, es la forma más virulenta. El periodo de incubación puede ser de tan solo 24 horas. Cualquier persona con peste neumónica puede transmitir la enfermedad a otras personas a través de partículas respiratorias. En ausencia de un diagnóstico y un tratamiento precoces, esta forma es mortal. Sin embargo, las tasas de curación son altas si la enfermedad se detecta y se trata a tiempo (en las 24 horas posteriores a la aparición de los síntomas).
- La peste septicémica aparece cuando Y. pestis se multiplica rápidamente en el torrente sanguíneo. Puede evolucionar a partir de cualquier otra forma de peste y provocar complicaciones graves, como insuficiencia orgánica, daño tisular, dificultad para respirar y hemorragias subcutáneas. La peste septicémica es mortal si no se trata.
Signos y síntomas
Los signos y síntomas pueden variar en función del tipo de peste.
- Los síntomas de la peste bubónica suelen ser fiebre de aparición súbita, escalofríos, dolor de cabeza y dolores generalizados, debilidad, náuseas y vómitos. En esta forma, se produce también una inflamación dolorosa de los ganglios.
- En la forma neumónica, los síntomas, que aparecen poco después de la infección (a veces en menos de 24 horas), incluyen síntomas respiratorios graves, como dificultad para respirar y tos, a menudo con restos de sangre en el esputo.
- La peste septicémica se manifiesta por hemorragias subcutáneas y, en algunos, casos, coloración azulada de la piel (cianosis) y muerte de tejidos (necrosis) en las extremidades. La enfermedad también puede provocar insuficiencia multiorgánica y graves dificultades para respirar.
¿Dónde se encuentra la peste?
Como enfermedad de los animales, la peste está presente en todos los continentes, excepto Oceanía. Hay riesgo de peste humana en todo lugar en que la población humana coexista con la presencia de focos naturales de peste (la bacteria, un animal reservorio y un vector).

Figura 1: Países que notificaron a la OMS casos de peste en personas, 2019-2025. Los países que, según el mapa, no han notificado casos pueden, con todo, tener focos de peste.
Ha habido epidemias de peste en África, América del Sur y Asia pero, desde el decenio de 1990, la mayoría de los casos humanos se han notificado en África, en particular en Madagascar y la República Democrática del Congo. En Madagascar se registran casos de peste bubónica casi todos los años durante la temporada epidémica (entre septiembre y abril).
Diagnóstico de la peste
La confirmación de la peste requiere pruebas de laboratorio. La mejor forma de confirmar que un paciente tiene peste es identificar Y. pestis en muestras de pus de un bubón, de sangre o de esputo. Hay diferentes técnicas para detectar un antígeno específico de Y. pestis. Una de ellas consiste en una prueba rápida con tiras reactivas que ha sido validada y que hoy en día se utiliza ampliamente en África y América del Sur, con el respaldo de la OMS.
Tratamiento
En ausencia de tratamiento, la peste neumónica puede provocar la muerte en poco tiempo, por lo que el diagnóstico y el tratamiento precoces son esenciales para la supervivencia y para reducir las complicaciones. Los antibióticos y el tratamiento de apoyo son eficaces si la peste se diagnostica a tiempo. Si no se trata, la peste neumónica puede ser mortal entre 18 y 24 horas después del inicio de la enfermedad, pero los antibióticos utilizados habitualmente contra las enterobacterias (bacilos Gram-negativos) pueden curarla si se administran con prontitud.
Prevención
Las medidas preventivas consisten en informar a la población en el momento en que la peste zoonótica esté presente en su entorno y en recomendarles que tomen precauciones contra las picaduras de pulgas y no manipulen cadáveres de animales. También debe evitarse todo contacto directo con tejidos y líquidos corporales infectados. Deben tomarse precauciones cuando se esté en contacto con pacientes posiblemente infectados y durante la toma de muestras.
Vacunación
La OMS no recomienda la vacunación, excepto para grupos de alto riesgo (por ejemplo, personal de laboratorio expuesto constantemente al riesgo de contaminación y profesionales de la salud).
Gestión de los brotes de peste
- Localización y eliminación de la fuente de infección. Detectar la fuente más probable de infección en la zona donde han estado expuestas las personas afectadas; por lo general, hay que buscar zonas donde se haya registrado la muerte de grupos de animales pequeños. Aplicar procedimientos apropiados de prevención y control de infecciones. Deben aplicarse medidas de control de los vectores (pulgas) antes de proceder a eliminar a los roedores, ya que acabar con los roedores antes que con las pulgas provocará que estas se trasladen a nuevos huéspedes.
- Protección del personal de la salud. Informarlos y capacitarlos en materia de prevención y control de la infección. El personal en contacto directo con pacientes con peste neumónica debe vestir equipo de protección personal y recibir antibióticos (quimioprofilaxis) durante 7 días, o al menos mientras estén expuestos a pacientes infectados.
- Tratamiento correcto. Verificar que se administra a los pacientes un tratamiento antibiótico adecuado y que se dispone de suficientes existencias locales de antibióticos.
- Aislamiento de los pacientes con peste neumónica. Debe aislarse a los pacientes para que no infecten a otras personas. La utilización de mascarillas por estos pacientes puede reducir la propagación.
- Vigilancia. Identificar y seguir a los contactos cercanos de los pacientes con peste neumónica y administrarles quimioprofilaxis durante 7 días. También deben recibir quimioprofilaxis las demás personas que vivan en la misma casa que los pacientes con peste bubónica.
- Obtención de muestras. Deben tomarse muestras adoptando todas las precauciones de prevención y control de infecciones, y enviarse al laboratorio para análisis.
- Desinfección. Se recomienda lavarse las manos frecuentemente con agua y jabón o frotárselas con alcohol. Otras zonas más extensas pueden desinfectarse con una solución de lejía doméstica al 10 %, cuya preparación se repetirá cada día.
- Observancia de prácticas de inhumación sin riesgos. Debe desalentarse el rociado de la cara y el tórax de los cadáveres con sospecha de peste neumónica. Esas zonas deben cubrirse con un paño impregnado en desinfectante o un material absorbente.
Vigilancia y control de la peste
La vigilancia y el control de la peste requieren una investigación de las especies de animales y pulgas de la región que transportan la enfermedad y el diseño de programas de gestión ambiental que permitan entender el ciclo natural de la zoonosis y limitar su propagación. El seguimiento periódico de las poblaciones animales de las zonas en las que se sabe que hay casos de peste, combinado con medidas ágiles tras la detección de brotes en animales, ha permitido reducir el número de brotes de peste en personas. Disponer de un contingente de personal de salud informado y atento, que cuente con el apoyo de las comunidades, es clave para la detección oportuna y el control efectivo de los brotes de peste. Juntos, facilitan el diagnóstico y el tratamiento precoces, identifican los factores de riesgo, fortalecen la vigilancia de animales y personas y garantizan la rápida notificación a las autoridades de salud pública.
Respuesta de la OMS
La OMS tiene como objetivo la prevención de los brotes de peste manteniendo la vigilancia y la prestación de apoyo a los países en riesgo a fin de que elaboren planes de preparación. Como el tipo de reservorio animal varía según la región e influye en el riesgo de transmisión humana y las condiciones en que esta se produce, la OMS ha elaborado directrices específicas para el África subsahariana, América del Sur y el subcontinente indio.
La OMS colabora con los ministerios de salud de los países prestándoles apoyo en las actividades de control sobre el terreno para hacer frente a los brotes.